Un nuevo término en inglés se nos acerca, se trata de una metodología de aprendizaje en formato de clase presencial que a priori resulta sencillo de llevar a la práctica pero que no ha sido hasta hace poco que unos profesores estadounidenses lo han realizado y estudiado con resultados asombrosos, a ver qué os parece.
Una metodología Flipped Classroom, traducido “aula volteada” o “clase al revés”, consiste en invertir las tareas de mañana y de tarde, de modo que los deberes pasan a concentrarse en el aula mientras que el estudio de la lección o lecturas se hace en casa. De este modo se invierte el tiempo de clase presencial en asimilar los contenidos, realizar tareas, resolver dudas y en definitiva, profundizar en lo que el estudiante ha leído la tarde anterior.
Conseguimos así que las tareas menos activas se desarrollen en casa y las de ejercitar y poner en práctica los contenidos y los conocimientos se hagan en conjunto en clase con el apoyo del docente. Por supuesto, esta metodología suena a aula de educación reglada pero como todo, es extrapolable a la formación continua a la que estamos más acostumbrados ya.
Son muchos los beneficios que aporta esta nueva manera de entender la educación:
- Elimina la frustración de docentes y discentes en las largas horas de clase
- Ayuda a la colaboración y trabajo en equipo
- Se acelera el proceso de asimilación gracias a la resolución de dudas
- Apoya el valor de la lectura en casa como técnica de estudio.
- Mejora la percepción del docente hacia el trabajo de sus discentes y su personalidad.
- Aumenta las capacidades de pensamiento crítico, la reflexión y la creatividad.
- Convertir el aula en un auténtico laboratorio de aprendizaje cambiando la actitud hacía ellas.
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